
No puedo negar la locura que me invade
La respiro y la disfruto a cada instante.
Y quisiera reír y llorar y cantar
Aun si no tuviese labios ni lagrimas ni ritmo.
Escucho a lo lejos el eco de mis gritos
Y apenas reconozco mi voz enronquecida.
Un extraño escalofrío recorre mi cintura
Mis caderas y mis muslos,
Es la razón, que me llama con su dulce voz
y me quiere jalar hacía ella de regreso.
Pero mi locura…nadie me la quita
La voy gozando cada día.
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