Hay una parte de mi que me convierte en una persona infinita,Esa parte de mi persona en ocasiones me llama, en ocasiones me evade, en algunas otras, incluso me grita y me rebaja. Es esta parte infinita la que me hace individual y extraordinariamente única. Al igual que yo la tienes tu también, y al igual que a mi, te busca, te clama y te conciente. Has escuchado su voz últimamente ? Has puesto atención a lo que te dice ? Hazlo, no te arrepentirás, ella sabe mas de ti…que tú mismo…
sábado, febrero 11, 2012
ک!мþℓعмэи†э вℓυє...
No sé en qué parte del mundo estarás, ni siquiera sé si existes. Pero me ilusiona pensar que alguien abrirá en algún momento su ordenador y llegará hasta esta carta. La leerá y sabrá que ha sido escrita para ella. Hombre o mujer, joven o viejo, ... ¿qué más da?.
Escribo estas líneas para una persona que sepa lo que es sentirse solo. Necesitar un abrazo o tener miedo. Una persona que alguna mañana haya visto claras sus equivocaciones y sus consecuencias. Alguien que en el deseo de ser de otra manera tropieza siempre en la misma piedra, esa que nos sorprende porque forma parte de lo que realmente somos, aunque aún no lo sospechamos.
Escribo para quien frecuentemente se descubre emocionado, con el corazón girando como un molinillo de deseos pero sin reconocer de dónde proviene tal viento ilusionado. Alguien así, entenderá que algunos días el mundo queda muy bajito y otros aprisiona con su sombra. Sabrá comprender también los días pesados y plomizos en que nos encontramos barados, sin dirección ni rumbo y necesitamos que alguien a nuestro lado agarre el timón. Se reconocerá en ese esfuerzo de remar, remar, y remar hasta que de nuevo aparezca tierra en el horizonte.
Esta carta es para los que sienten todo eso y mucho más pero no se atreven a dejar oir esos ritmos del alma en samba.
Veras, amigo, persona aún desconocida, estaba pensando cuan hermoso sería que a todo el mundo, otra persona le hubiera escrito una carta o dedicado una poesía. Inspirada en ella, creada por su sola existencia. Y que todas las gentes hubieran sentido que algún otro las recordaba con afecto, y no por lo más hermoso que hubieran mostrado, sino aún habiéndo enseñado el monstruo que también albergan.
La razón de esta carta eres tú. Ya no serás uno de aquellos a los que Elías Canetti se refería cuando decía: "Nadie es más solitario que aquel que nunca ha recibido una carta".
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